El arte del retrato

Hay muchos ingredientes que pueden hacer que tu retrato falle: imágenes movidas, desenfocadas, sobre o subexpuestas, son los errores más clásicos, pero contamos con otra variable que, sin ser error, puede hacer de tu imagen algo magnífico o algo anodino. Ya sabes de lo que estoy hablando, ¿Verdad? ¿Quieres saber cómo pasar del 10% al 20% (milagros tampoco), gracias a la composición? Sigue leyendo entonces:

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1. Regla de los Tercios

Quizá ya estés harto de escuchar hablar de ella, pero en retratos puede serte de especial utilidad, no sólo porque te ayudará a colocar a tu retratado dentro del encuadre general, sino porque puede serte muy útil a la hora de colocar lo que quieras destacar de su rostro, por ejemplo los ojos, que suelen ser el motivo principal o el más destacado de un retrato.

Recuerda que la regla de los tercios divide el encuadre en tres líneas paralelas verticales y en tres horizontales. Los puntos donde convergen estas líneas imaginarias se conocen como puntos fuertes, y es allí donde nuestro ojo se detiene de forma más natural, por lo que es allí donde se recomienda situar nuestro centro de interés.

2. Encuadra en vertical y en horizontal

En horizontal no insistiré porque apuesto que un 95% de tus retratos y de tus fotos en general son horizontales,. La explicación es lógica y sencilla, si vemos en horizontal y el visor es horizontal lo más fácil para nosotros es encuadrar en horizontal. Sin embargo, te sorprenderían la cantidad de imágenes que tienes que funcionarían mucho mejor en vertical. Haz la prueba, el formato vertical tiene muchas ventajas, entre ellas, te permite llenar más fácilmente el encuadre con tu personaje, y eliminar el fondo siempre que éste no te resulte interesante. Esto no significa que abandones el horizontal, pero sí que le des una oportunidad de vez en cuando al formato vertical.
3. El espacio negativo

Una forma de arropar a tu protagonista sin que éste pierda protagonismo, es situarlo dentro de un encuadre con espacio negativo. Una pared, una puerta, una textura, pueden ayudarte a componer tu imagen, a darle más peso e interés, pero a la vez, sin restarle protagonismo al centro de interés. Recuerda que es importante dónde colocas a tu retratado y en qué proporción, en función de lo que quieras transmitir.

4. La ley de la mirada

Otro clásico de la composición en retrato que te conviene conocer. La ley de la mirada dice que se debe dejar más espacio en el lugar del encuadre al cuál se dirige la mirada del protagonista. De esta forma, la imagen “respira” más naturalmente y la percibimos más equilibrada.

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