El beso entre una enfermera y un marinero que pasó a la historia

El beso ha sido un icono, un concepto y una inspiración dentro del arte. Un gesto sencillo que, sin embargo, emana poder.

En el día Internacional del Beso queremos rendirle homenaje  dentro del arte. En AXPE Consulting sabemos que hay muchas obras que se podrían mencionar hoy pero, quizás la más icónica dentro del mundo de la fotografía sea ‘V-J Day in Times Square’ del fotógrafo Alfred Eisenstaedt.

beso en times

La fotografía de un marinero que besa a una enfermera en Times Square no ha perdido vigencia ni relevancia histórica en la actualidad. Con el paso de los años ha sido reproducida en incontables ocasiones en otras artes debido al poder y la emoción que sigue transmitiendo. Se mantiene como un icono inmutable a lo largo de la  historia.

El contexto histórico que hizo posible esta fotografía nos lleva directamente a agosto de 1945. Las dos bombas atómicas estadounidenses habían caído sobre Japón y Estados Unidos se proclamaba vencedor de la guerra.

El presidente Truman anunció a las siete de la tarde del 14 de agosto el fin del conflicto. La emoción por el fin de la guerra se apoderó de Nueva York y los neoyorquinos que se lanzaron a la calle a celebrarlo. El año pasado se reveló otro dato de gran interés. En la Universidad de Texas un profesor estudió la luz de la escena y el entorno pudiendo determinar que el beso se produjo a las 17:51; aún faltaba una hora para que Truman anunciara oficialmente la victoria pero la noticia ya recorría las calles horas antes.

En Times Square durante el día de la Victoria, vi a un marinero a lo largo de la calle que agarraba a todas y cada de las chicas que se ponían a su alcance. Tanto si pudieran ser su abuela, fueran altas, delgadas o viejas, no hacía distinción. Fui corriendo atrás mirando por encima del hombro con mi Leica pero ninguna de las tomas que hacía me agradaba. De repente, como un destello, vi algo que se me grabó. Me di la vuelta y capturé el momento justo en que el marinero besó a una enfermera. Si ella hubiera llevado un vestido oscuro jamás me habría dado cuenta. Nunca habría disparado la toma, o si el marinero hubiera llevado uniforme blanco, lo mismo. Realicé cuatro tomas. Fue en apenas unos segundos.” Comentaba Alfred Eisenstaedt.

TOMAS ALFRED

La fotografía que pasó a la historia es la toma dos de la serie que realizó el fotógrafo. Comentó que debido a su composición y balance era la “buena”. Fue publicada esa misma semana en LIFE Magazine. Si bien es cierto que Eisenstaedt no fue el único que capturó el momento, si fue el más reconocido.

Victor Jorgensen, fotoperiodista que trabajaba para la marina estadounidense, también fotografió aquel instante pero sin Times Square al fondo. El título de la fotografía era ‘Kissing the War Goodbye’ y fue publicada en el New York Times.

VICTOR

Durante años se desconoció la identidad de los protagonistas, lo cual envolvió a la fotografía con un halo de misterio. La curiosidad por saber la historia que había detrás de ese instante famoso iba creciendo llevando al propio Alfred Eisenstaedt a iniciar una campaña para identificarles. Finalmente se presentaron 11 hombres y 3 mujeres protagonistas pero, a través de varias comprobaciones de su fisionomía, cicatrices, altura, etc. se identificó finalmente a los protagonistas.

La enfermera era Edith Shain, tenía 27 años en el momento que se produjo el beso. En los años setenta se pondría en contacto con el fotógrafo para revelarle su identidad. “Le dejé besarme porque había estado en la guerra, luchando por nuestro país, y me sentí muy feliz de hacerlo”, comentó Shain.

El marinero era George Mendosa, el estudio de sus cicatrices y sus tatuajes lo identificaron. La escena parece que fue la que sigue: Mendosa se encontraba viendo una película con la que sería su esposa años después, en el Radio City Music Hall. Los rumores de la rendición de Japón ya se estaban difundiendo por toda Nueva York. Entonces todos los habitantes de la ciudad salieron a la calle, él comenzó a correr y al ver a Shain se lanzó y la besó. Rita Petry (novia en ese momento de George Mendosa) dijo que no le importó aquel beso y abrazo: “En todos estos años, George nunca me ha beso así”.

La alegría del momento hizo que se produjeran muchos besos y abrazos espontáneos entre todos los presentes pero gracias a la fotografía que recogió el instante, que capturó en una toma el júbilo allí vivido, nos permite años después vivir ese momento y conocer la historia.

Una curiosidad…

protagonista y fotografia

En el año 2013 se vendió una copia positivada a partir del negativo original y firmada por el fotógrafo Eisenstaedt por valor de 24.000 euros. En la actualidad es la agencia de fotografía Getty quien la distribuye. Sin embargo, la fotografía de Jorgensen puede ser publicada libremente pues al ser fotógrafo de la marina, la fotografía pertenece al Gobierno de EEUU.

¿Qué besos recordáis vosotros? 🙂

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